23 enero 2015

La fecha invicta

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La fuerza de la Unidad
Las palabras de Chúo Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD, fueron certeras. Desde el parque Via Crucis en el Morro de Petare convocó a la marcha de este sábado que partirá desde la torre La Previsora (Plaza Venezuela), y las plazas Alfredo Sadel (Las Mercedes) y El Indio (Chacao), culminando en una concentración detrás del Centro Comercial Único en Chacaíto. Mucha gente expresó su rechazo a la decisión de "respetar" el cerco impuesto por Jorge Rodríguez, pero todos los líderes presentes en el acto insistieron en la importancia de que la movilización sea pacífica y constitucional.

Del manifiesto leído, rescato estas líneas:
"A quienes votaron por el oficialismo y quienes lo enfrentamos, nos hermana hoy una común convicción: esto no puede continuar (...) estamos unidos por la indignación y la esperanza". "Hoy el pueblo toma la palabra. En nombre de los humillados, ofendidos y agraviados, de las centenares de miles de familias que lloran el asesinato de un familiar por el hampa, de millones de venezolanos que han perdido sus empleos y sobreviven en la informalidad". "El país necesita un cambio de gobierno y de modelo". "El cambio debe ser alcanzado por mecanismos constitucionales, pacíficos, electorales y democráticos. Para construir la Venezuela unida tenemos que congregar a los venezolanos en torno a un sueño de país, la Venezuela unida será la del pueblo: propietario, solidario, próspero -y un Estado austero-, seguro y armonioso en su diversidad".

El Psuv, la negación de la democracia
El Psuv no pudo conmemorar la caída de Pérez Jiménez. Tampoco supo explicar por qué Fabricio Ojeda es "el padre" de la democracia. Son muchos años de culto a la personalidad del finado para venir a relativizarlo con un desconocido. Son casi 16 años en el poder, destruyendo instituciones, convencidos de su mitad más uno, polarizando, protegidos con el "No volverán" del eterno que ya murió, negados a cualquier opción que no sea la propia.

El Psuv solo sabe trabajar con el rojo nuevo, con el rojo burocrático, con la franela del día. No deja a su gente lucir en un pantone más variado, uno que traduzca los años de apoyo. Las franelas siempre acaban de salir de fábrica, como la audiencia de sus autobuses. Hoy no colapsó Caracas por su movilización, la logística de transporte superó al desplazamiento espontáneo.

Hoy habló un Nicolás consciente de la evaluación negativa sobre su memoria y cuenta, la que no cubrió las expectativas de nadie. Hoy agarró el micrófono como un desaforado, homofóbico y torpe, repitiendo la técnica que confunde decibelios con vehemencia, bramidos con fuerza. 

Nicolás volvió a usar argumentos que se ajustan a su equipo de gobierno, proyecciones que los describen: “saquearon las riquezas petroleras, obtuvieron grandes fortunas y hoy viven como magnates". Nicolás cree que sus 52 años de edad son lo único necesario para garantizar su permanencia en el poder. Convocó a los presentes a derrotar "el golpe económico en marcha", pidiendo además la colaboración de Diosdado para que inicie una investigación. Ya que no es Fiscal, presumo que lo hará como lector de mensajes de patriotas cooperantes en su programa de VTV.

Anunció que tiene nuevas pruebas sobre conspiraciones para derrocarlo (ZzzzZzz). Amenazó una vez más a los distribuidores, porque no quiere tomar medidas más drásticas. Saquear inventarios bajo el estigma de una incautación debe ser una medida moderada, ¿no? Pero bueno, Nicolás cree que la oligarquía lo subestima, por eso les advirtió que temblaran. ¿Por qué de los 25.000 asesinados en 2014 solo habló de Robert Serra? Porque le generó enormes réditos políticos y por eso hoy propuso a la mamá del fallecido, Zulay Aguirre, como candidata a diputada de la Asamblea Nacional.

La visita de Andrés Pastrana, Felipe Calderón y Sebastián Piñera desató el súmmum de la paranoia oficial. Los ex presidentes tienen programada una visita a la cárcel de Ramo Verde -que evidentemente les negarán- para ver a Leopoldo López y un foro el 26 de enero. Nicolás les dio permiso para entrar al país, advirtiéndoles que si están apoyando "a un grupo de la extrema derecha, que desconoce al gobierno y que está llamando a un golpe de Estado (...) serán responsables de un baño de sangre". Por eso, en un gesto de buena voluntad, Nicolás les da la bienvenida pero agrega que "desde ya, el pueblo los repudia, los rechaza". 

En contraprestación, el petróleo venezolano subió 33 centavos, cerrando en $39,52. Y, hace pocos minutos, Gustavo Pierral tuiteó que Yordano salió muy bien de su operación, que ya está en su habitación y que mañana dirá algo más sobre su recuperación.

Nos vemos en la marcha ;)


21 enero 2015

Dios proveerá

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"Con cola y saboteo, 
 con Maduro me resteo"

2 horas duró el prolegómeno a los anuncios económicos. 2 horas que incluyeron amenazas, insultos y descalificaciones a la Oposición. A Nicolás le sobra ira cuando insulta a la Oposición. A Nicolás le falta auctoritas para anunciar medidas. Él cree que en Venezuela se ha ido instalando un modelo de distribución justa de la riqueza, debe ser por eso que admitió tener 80% de evaluación negativa de gestión. Y no le importa, porque está seguro que su militancia votará en las parlamentarias honrando la memoria del finado, que el "¡No volverán!" es más fuerte que la escasez y la inflación.

Nicolás hizo más admisiones que anuncios, la segunda del lote es que vienen tiempos difíciles, de inflación elevada. Hablar de los miles de demonios de la guerra económica no operó a su favor. El sábado ya había advertido que aplicarán más controles a empresas de distribución y comercios, porque "están escondiendo las cosas para irritar al pueblo", y ellos y nosotros sabemos que la toma forzada de esos inventarios solo acelerará la escasez. Por eso, Nicolás trató de hacernos a todos responsables de su desfalco, convocándonos a la gran reconstrucción de un problema que es de todos.

Introdujo, como si se tratara de un programa más de VTV y no de una Memoria y Cuenta, un video, admitiendo que la Fiscal le había dado acceso a pruebas de una investigación en curso, y prescindiendo de las restricciones del horario supervisado, presentó las grabaciones ilegales de unas llamadas telefónicas. El grabado "que ya está tras las rejas", se presenta con nombre y apellido y enseguida habla de un plan para matar mucha gente porque él fue educado "en una escuela de asesinos". El pasante subpagado del Chiguire Bipolar, con alergia y sin almuerzo, les hubiese escrito un mejor guión. El que siga creyendo en la FAN, debería escuchar otra vez esa perla.

La tercera admisión de Nicolás es que el petróleo a $100, no volverá. Era el momento perfecto para enrostrarnos los 20.000 millones de inversión china, las cifras cuantiosas alcanzadas en acuerdos con Qatar y Rusia, pero no lo hizo, solo elevó los ojos hacia su copete para decir: Dios proveerá. También admitió que le hace falta consultar economistas y que su gobierno no genera confianza, por eso hay que crearla.

Los anuncios

Gastos y más gastos
15% de aumento de salario mínimo y pensiones (llegando a Bs. 
5.634,47), mediante la solicitud de un crédito adicional de Bs. 49.703 millones, que firmó allí mismo. Más recursos para la misión "Hogares de la patria", becas de educación secundaria y universitaria, viviendas y obras de infraestructura, nuevas pensiones y un Bono salud.  E insistía feliz que todos los recursos están garantizados, ¡claro, para bolívares tiene la Casa de la Moneda del BCV! Nicolás debe tenerle cariño a la hiperinflación, todo este segmento es solo la garantía de más gasto y más déficit (ya era de 20% antes de los anuncios). No dijo nada para aumentar ingresos justo cuando nos quedamos sin opciones de financiamiento.

El mercado cambiario
Ahora no son 3 tipos de cambio sino 3 mercados, según Nicolás. El primero, después de mucho meditarlo supone mantener la tasa oficial de 6,30. Mantener el 6,30 es mantener el guiso, es destruir lo que queda de la economía, otro punto a favor de la hiperinflación. El segundo, la unificación de Sicad (1 y 2), pero no dio detalles sobre su tasa ni tipo de funcionamiento. El tercero es la legalización del paralelo, donde se volvió un pasticho tratando de explicar la permuta, pero no explicó cómo funcionará. A juro hay que esperar más detalles sobre este nuevo régimen, pero evidentemente el mercado permuta no podrá compensar el costo de mantener la ficción del 6,30.

La gasolina
Nicolás ni siquiera sabe cuánto cuesta un tanque de gasolina, pero estimaba que la mayoría, ante los bajos costos de ahora, seguro le dejaba el billete de 10 bolívares al bombero, sin esperar el vuelto. Tuvo que recoger -con enorme torpeza- sus palabras ante José Vicente Rangel, en aquel escenario rocambolesco de Miraflores, porque estos precios "de todas-todas es una distorsión". Nicolás admitía que haber dicho que el ingreso por aumentar la gasolina "no nos hace falta" es una exageración, y por eso invitó a un debate que nos conduzca a un régimen equilibrado de precios justos para la gasolina. Estaba asustado, aquí no gritó, no mostró el puño ni reviró. Aquí convocó a sus colegas transportistas a que lo vayan pensando, porque él está dispuesto a hacer todo lo que haya que hacer para que no aumenten los pasajes. El costo político del anuncio, lo venció.



Nada que obre a favor de nuestra productividad, amigos. Nada de nuevos ingresos. La devaluación se mantiene bajo el manto de las nuevas tasas cambiarias. Todas las medidas anunciadas son insuficientes para la crisis, pero una vez más, el Psuv eligió a sus electores como audiencia. Sus meta mensajes se reducen a: tasa a 6,30 para seguir desfalcando lo que haya, sellando sus privilegios, y ganar las parlamentarias.  

Exacerbar la resignación o la rabia, he ahí la clave.

Las medidas que ya sabemos

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Ayer hice un par de colas por productos que necesitamos en casa. No obtuve lo que quería, pero hablé con muchas personas. Cuando finalicé la primera cola, le escribí este tuit al director de Hinterlaces, como una contribución a su próximo trabajo de manipulación con lenguaje sociológico -avalado en trackings telefónicos y cifras para el autoengaño oficial-, porque no todo puede resumirse en la neurosis colectiva de creer que necesitamos productos básicos, también es importante probar la tesis de Maryclen Stelling: lo positivo de las colas.

Hice la primera cola en el horario de almuerzo y la segunda al salir del trabajo. Al costo de oportunidad, que es altísimo para todos, hay que sumarle la suerte de pasar cuando algo está llegando. Sea por negación a la dimensión de la crisis que vivimos, o por adaptabilidad a un régimen nefasto, todas las críticas que acumulé en las colas estuvieron signadas por chistes. La mejor lluvia de ideas ocurrió al preguntarles las medidas medidas económicas que ya vivimos, esas cuyo anuncio no esperamos porque son evidentes. Hubo unas mejor argumentadas que otras, pero este es el resumen de las medidas de mis compañeros de cola:

  1. La longitud de la cola: debe ser calculada como una gandola, ancha y larga.
  2. La estimación del tiempo de cola por cajeros activos y modo de pago de los clientes, ¡asombrosa habilidad!
  3. El límite: esa terrible condición del "¿Cuántos puedo llevar?".
  4. Las facturas: cada vez más cortas, cada vez más caras.
  5. La cantidad de kilómetros/locales recorridos para hacer un mercado completo.
  6. Los alcances de la memoria: en clara competencia con la inflación, cuánto costaba esto hace 15 días.
  7. La renuncia a la variedad (otra medida para la memoria) lo que ves es lo que hay.
  8. El rendimiento de los productos que desaparecieron: menos jabón o champú por lavada.
  9. La utilidad de la batería del teléfono por el nivel de sociabilidad del cliente.
  10. El costo de los productos sin subsidio del dólar oficial.
  11. La multiplicación del finado: la extorsión también es negocio.
  12. La estrategia de distribución de comentarios: suelta la primera crítica y mide la reacción.
  13. La diversificación de empleos informales: hacedores de cola, atracadores de colas, más buhoneros.
  14. La visión de productos más allá de las bolsas: una medida para ponderar el valor de hacer o no la cola.
  15. La tallas de vestuario, porque de repente comenzaremos a ser flacos.
Todos reímos esperando. La tensión se hacía evidente cada vez que "los de adelante" sumaban gente a su lado, regularmente con las mismas frases introductorias: "Ella estaba aquí, si tú no la viste es tu problema", o, "Cuando empecé a hacer la cola lo dije: estoy llamando a mi hermana para que venga"; afirmación que validaban preguntándole a la persona que les sucedía: ¿verdad que sí? Mis colas se transformaron progresivamente en acordeones, ensanchándose con los abusadores.

Una señora bastante mayor habló del valor de la numeración, el único método que se le ocurría para que los de adelante no usaran esas artimañas. Todos a mi alrededor contravinieron la sugerencia, el tema de no ser tratado como ganado ha calado hondo. Ella insistía que la incertidumbre de estar atrás solo se alivia cuando la cola avanza o más personas se suman tras de ti, pues aunque no llegara a alcanzar, al menos no eras la única que se quedaría sin el producto: "yo no, pero ellos tampoco". Sobra decir que las reacciones ante esta nueva frase tampoco obraron a su favor, pero hace falta mucha pedagogía en el verbo opositor, para explicarse sin asumir que sus reflexiones son obvias verdades. Un señor que había permanecido callado, indiferente a los chistes de las medidas, intervino así: "Ahora es cuando comienza el verdadero socialismo, porque si no llegábamos a estar todos jodi'os, entonces nadie entendería que somos iguales. El hambre nos hace iguales, no importa dónde vivas ni en qué trabajes, ahora una tipa que habla fino como tú (señalándome), por fin sabe qué siente un negro pobre como yo".

Les ahorraré lo que supuso calmar los ánimos, pero la escena me recordó el video de Vivo Play y el ya famoso "Cógetelo, pues". La rabia es un embudo que aísla argumentos. La rabia no enseña, no convence, no invita a nada que no sea más rabia, más violencia. Por eso debe drenarse, pero también controlarse. Es un trabajo personalísimo, íntimo: no puedes hablarle a un militante de la causa oficial como si fuese Diosdado. Salí con mi par de bolsas dispuesta a caminar, por aquello de drenar.

Una cuadra antes de la avenida principal, la cola del automercado que hace esquina tenía mucha más gente que la que acababa de superar. Llegó Mazeite, decían. Seguí caminando, tres colas en un día rebasarían mi resistencia. De las puertas automáticas del supermercado salían un par de militares. Una mujer gritó durísimo: "¡Préstame tu uniforme!". Solo uno volteó -reviró sería un verbo más justo- y preguntó amenazante: "¿Qué dijiste?". La mujer salió de la cola. La fragilidad de su cuerpo hacía increíble el alcance de su voz: "¡Que me prestes tu uniforme! ¡Yo también quiero comprar sin hacer cola!". A lo mejor era la hora, a lo mejor la obstinación que ya suma muchos días, pero el gentío que la rodeaba comenzó a decir "¡Y yo!", "¡Y yo también!", un no joda por aquí, un coño 'e madre por allá, un desgracia'o que no está de más. El militar elevó una mano como sacudiéndose los comentarios y cruzó la calle bajo el amparo de su compañero, sin voltear, meneando las bolsas y perdiéndose en la oscuridad temprana de estos días.

No importaron los grupitos de policías nacionales que ya forman parte del paisaje de la zona. Esta gente no tiene máscaras de Anonymus, ni pancartas. Esta gente tiene rabia. En la cola, la gente se va arrechando con la gente. O con el cajero o el despachador. Lo que nos iguala no es el hambre, es la rabia, la única emoción que esta casta ha sido capaz de promover y multiplicar. Nadie espera las medidas de Nicolás, para esperar está la cola. Nadie cree en Nicolás, por creer hay tanta rabia. 
La rabia, punto único de la memoria y cuenta del verdadero socialismo.