De listas inútiles

05 noviembre 2009



A Guillermo, por el efecto Jrushchov.

Cuando lo que aprendes de 2.0 ocurre por ensayo y error, llegar a sentirte cómoda con la herramienta es un logro redoblado. Declaraba en días pasados para una querida amiga en Argentina, que de las características que más aprecio del gentilicio al que pertenezco, la horizontalidad sociológica es mi favorita, eso que los mexicanos tienen a bien calificar como “igualados". He sostenido conversaciones maravillosas con personas que conozco casualmente: en un vagón de Metro, en la cola para hacer solicitud en servicios de comida rápida, incluso, y de las más graciosas, en un baño de damas que siempre gozan de una congestión inusual en los masculinos.

Y para mí, la 2.0 explaya de una manera fabulosa todo cuanto de igualados nos define. Aquí no importa profesión, edad, raza, orientación sexual ni moción política. Tú haces el tema, acompasas tus procuras con los comentarios de otros, te vas fundiendo dinámicamente entre centenares de voces diversas que dan franco latido a todo lo que de democracia crees perdido en otras aristas de la vida cotidiana.

En ese estricto sentido, la categorización por estamento, popularidad, nivel de influencia, momento de apertura de cuenta, cantidad de post o tweets, retuiteos o menciones cada viernes, sólo cumple una de las fascinaciones comunes del ejercicio de un buen vocero: la estadística. Y la estadística da para todo. Quizás, con un gobierno empeñado en ocultar sistemáticamente sus desmanes y falta de gerencia, la invención de otras fuentes que nos expliquen el ser y hacer, van cobrando sentido en unas redes sociales aún -afortunadamente- ingenuas.

Y si tu propia capacidad creativa no resulta atrayente, lo suficiente como para convertirte en el comentario o la referencia de otros, entonces tienes que inventarte el asidero que sirva de polea para tu salto de fama digital. Esta mañana me llevé un disgusto escuchando una declaración dentro de un panel bien heterogéneo que hablaba de tecnología, que “evaluando” la fotografía que acompañó la crónica más reciente sobre el Tweet&Tequeños dijo: “podrán ver que todos los asistentes estaban viendo sus teléfonos y no sus rostros”. Tal juicio obtuvo por respuesta por parte de la entrevistadora la frase: “¡Qué patético!”.

¿Y si de repente asisten al próximo? ¿Y si se abren a la posibilidad de escuchar las historias interminables de Dariusz, ven el ombligo de Kira al fotografiar, rescatan a johkhz de su sempiterna timidez, o se ríen con las ocurrencias de jamaldo? Les prometo que no faltan voces, ni miradas, ni malos tequeños -pues casualmente aún no hemos encontrado un local con tequeños buenos-; vamos, es un ejercicio sabrosísimo darle rostro a esas arrobas con las que logramos, poco a poco, establecer diálogos y lecturas.

Yo conservo la ilusión de darle un abrazo a libreros o jorgeletralia, para en ellos agradecerles todo cuánto he aprendido con su acertada manera de acercarnos a la literatura. Como lo hice hace poco con infelix, vampy, aamg, uraisa, dawarg, maverick2029, croncho y tantos otros que justo por vivir en ciudades diferentes se hace más complicado, pero no imposible.

Yo quiero conocer a un gentío, con la posibilidad y el ritmo que esta cruza de lo digital a lo personal permite en nuestra agenda, empero, eso no supone ningún tipo de obligación o tensión por las expectativas de pertenecer, por el rubro que sea, a las listas de nadie, tanto menos si encuentro como rendija, crear una lista punitiva para aquellos cuya correspondencia entre la gente a la que sigue y aquellos por los que es seguido no tiene “equilibrio”. En eso admiro a mi consorte, capaz de seguir conversaciones simultáneas de 7 países, leer dos libros en sala, tres en baño, uno en cama y 6 en la oficina, trabajar, chatear y twitear sin complicaciones. No me avergüenzan mis limitaciones, es probable que no esté capacitada para eso, así que mantengo un sincero número de gente a la que me encanta seguir, otros a los que voy descubriendo, descarto e incluyo, y agradezco siempre que tantas y tantos tengan a bien incluirme en esos minutos dedicados a narrar y narrarse.

La mejor correspondencia se construye con confianza y diálogo, no con adjetivos ni listas punitivas; esas sólo sirven para alimentar el drama que ha roto velozmente nuestra manera de vivir en comunidad, sino preguntémosle al estólido Tascón qué le dio fama.

“…Encontrar la salida de este gris laberinto,
sin pasión ni pecado, ni locura ni incesto,
tener en cada puerto un amante distinto,
no gritar qué he echo yo, para merecer esto…”
Yo quiero ser una chica Almodóvar
Joaquín Sabina


P.S: Mencioné en un tweet a mis chicas Almodóvar, como una manera de honrar las tantas risas que me producen sus acertados comentarios. Por cierto, mi querida blueesoul, tú también entras en esa lista, ya la crearé en mi cuenta ;)



Se presume que el ensayo de profesor, Pedro Alejandro Lava Socorro, da clases en la Facultad de Derecho de la Universidad Santa María. La presunción es sobre la posibilidad que, semejante imbécil, pueda en efecto, darle clases a alguien de alguna cosa.

Pero amén del mentecato Lava, me sacuden de este “meme pro derechos humanos” dos cosas:
1. La inacción de los alumnos, y
2. La justificación que a semejante batería de argumentos brindados por Lava, surgen de los “defensores virales” de derechos civiles para la comunidad LGBT.

¿Qué dijo Lava antes para despertar la acción de ser grabado por 10 minutos, mientras la furia de su estupidez escalaba? Probablemente y de ser cierto el despido, se conozcan unos cuantos comentarios dan fama al sujeto, pero sobretodo a la hipótesis nula de su compañero de grabación que en algún momento del vídeo dice: “Sigue grabando, sigue grabando porque a este lo van a despedir”.

De resto, la actitud sosegada de los alumnos es tan triste como explicable, pero ni de broma justificable. No haber alzado la mano para contravenir semejante discurso, lo avala y en simultáneo le brinda el terreno al lerdo Lava, para seguir hilando, en ese Torquemada tropical y básico, toda la repulsa que ha acumulado contra la comunidad LGBT.

¡Ah!, ¡pero no sólo callaron, también rieron! Rieron su ira contra alguna intervención que apoyaba el libre albedrío, rieron su estupidez, aumentando un poder ficticio que efectivamente gozó en ese método tan barato de clase magistral sobre cualquier área conexa con su censura: familias homoparentales, sexo anal, hermafroditas vrs. gays, luchas entre romanos y griegos (por gays, no por poder ni territorio), etc.

Vamos a quedarnos con la simplísima razón de lo complicado que puede resultar ser un activista de esta causa frente a un energúmeno, pero de ahí a la risa, y de ahí a no abandonar el salón de clases, se hace obvio entonces el método del maltrato, que hasta se inventan la rendija para reírle algo, al tarugo Lava.

Y tarugos todos. Todos los que hasta ahora han tenido a bien ofrecer como explicación primera a semejante ausencia de respeto, las siguientes perlas (pido disculpas por el lenguaje): “ese tipo no ha salido del closet”, “seguro que lo dejaron por un marico”, “es que nadie se lo ha querido coger”, “ese tipo está mal cogido y por el culo”, y un etcétera que bien incluye la misma línea argumental. Vale decir que, nos sumamos a caerle encima a un cretino como Lava, pero no muy lejos, ahí, en la reacción más sencilla que nos produce el vídeo, creemos que la razón reside en la frustrada posibilidad que tuvo Lava de ejercer su propia orientación sexual. Que ser gay frustra, decirle “marico” es un insulto apropiado, que el ejercicio de la sexualidad como homosexual es lo que le redujo la cantidad de sinapsis por minuto.

Bueno, que sepa Lava que ahora es que tiene amigos por estos lares, que le sobran. Cuidado, Lava, no es esta una nueva agrupación de fascistas, no señor; es antes una prueba muy contundente de la necesidad que tenemos de formarnos en y para estos temas, que no está en juego la estabilidad laboral de un imbécil de tu estampa, no, es la construcción honesta de una sociedad que aprenda menos de tolerancia y más de diversidad, que no corra la arruga hablando de respetos que no siente ni aplica, pero es buenísimo estar en sintonía con cualquier estupidez que se haga pública en redes sociales y aumente la cantidad de followers y retuiteos, o las solicitudes de amistad en el FB, para que más besitos te lleguen a diario.

Mi respeto y admiración a la buena gente del grupo de tertulias de Diversidad Sexual, a mis amigos de Ases de Venezuela, la Fundación Reflejos, Divas de Venezuela, al Colectivo de Lesbianas Josefa Camejo, y tantos otros cuyo nombres no recuerdo ahora, pero que no necesitan mención alguna para seguir contribuyendo a nuestro crecimiento civil, a nuestra verdadera educación en derecho.


Este es el vídeo:

¡No más!

04 septiembre 2009


Durante mucho tiempo he respaldado mis exposiciones y clases en el principio -paradójicamente- sencillo y complejo de saber que, Venezuela jamás será un mejor país, si cada uno de nosotros no se compromete en ser una mejor mujer, un mejor hombre, en cada uno de los roles que vamos desarrollando en nuestras vidas públicas y privadas.

Me opongo fervientemente a este sistema de gobierno que ha entremezclado de manera sostenida e irresponsable todas las instancias de poder, hasta convertir nuestra malograda democracia en una absurda involución que acabó con nuestra noción del estado de derecho, la separación de los poderes, la cobertura de una sociedad en pleno y el progreso como meta colectiva.

Esta competición continua de odios, de separaciones a rabiar, de agresiones contra la dignidad humana, que en la expresión de su espiral de conflictos no ha hecho más que crecer y multiplicarse, llevándonos a una significativa mayoría a abortar cualquier manifestación de encuentros, y a preferir toda expresión ostensible de nuestros desagrados, temores, inconformidades…

Hoy se desarrollarán en varias ciudades y países, las marchas intituladas “No más Chávez”, y esta mañana mientras presentábamos nuestro breve resumen de noticias en el programa de radio, sugerí en Twitter, diversificar esa simbólica solicitud hacia otros y otras. Porque la responsabilidad sobre este estado del arte es diversa, porque de hecho, existen funcionarios públicos, personas y personajes, a quienes endilgar con pruebas fehacientes su cuota en esta ecuación de ingobernabilidad y violencia.

Esta agenda de solicitud, necesita respetar algunas premisas para que nuestras frustraciones sean menos dolorosas –si acaso eso es posible-, siendo a mi entender, la primera, que es una importante denuncia simbólica la solicitud de un “no más Chávez”, porque es el presidente electo de este país, al menos hasta el 2012. Entonces, es importante darle difusión a los desmanes legislativos y ejecutivos que se han realizado en nuestra patria, más importante aún es sistematizarlos, y poder asociar sus consecuencias al hilo en el que se han desarrollado, a las personas que los han hecho posibles; tenemos que ser capaces de tener lista, actualizada, la narración alternativa a la oficial, cuyos beneplácitos son la mayoría de las veces absurdos, por decir lo menos.

La marcha de mañana es aún más importante. No por su potencial difusión en medios internacionales; no por lo complaciente que pudiera resultar al imaginario de todos los voceros del gobierno que como ya es costumbre han denunciado planes “desestabilizadores” e ignorando la sangre que a diario deshonra nuestra vida, hablan de “crear violencia” en el país, como si viviéramos en un paraíso tropical. No. Es una movilización importante, pues tiene el poder de anunciarles a los represores –presentes y potenciales-, cuáles serán las dimensiones de las infraestructuras que necesitarán para hacer cierta la amenaza de hacer de la protesta un crimen, y de dictar sanciones contra cualquier manifestante en Venezuela.

Nuestra división en una marcha como la de mañana, no es por moción política. La de mañana demanda un compromiso moral. Llevaremos banderas, pero no es esa hermosa entelequia que nos venden desde niños, esa llamada patria, lo que vamos a defender. Mañana saldremos por valores muchos más sensibles y cercanos: el respeto a la dignidad, a la libertad de expresión, a nuestros derechos humanos. Y son estas aristas íntimamente vinculadas a la ética personal, en eso que hemos ido aprendiendo en este viaje llamado vida. La de mañana es una marcha de demócratas, no de opositores, ni antichavistas. Esas dos últimas gorras, déjelas en su casa: ¡salga con el compromiso de defender valores en los que cree, no de insultar a aquellos a los que se opone!

Tú lo sabes tanto como yo: el estado de ánimo, es como la ropa con que revestimos todas las acciones que desarrollamos, entonces: ¿cuál es el “no más” que te redactarías a ti mismo? No más comerme la luz roja; no más cruzar la calle por dónde se me antoje; no más botar papeles en la calle; no más olvidar normas de cortesía… ¿cuál es tu no más?

Compleja ha de ser nuestra contribución a la solución de los problemas que sostenemos, a un tiempo nos toca rebelarnos, protestar contra tantas injusticias que estamos viviendo, para dejar de ser testigos y ser mejores protagonistas; en simultáneo, necesitamos ser propositivos, imaginarnos en el plano de aquellos que aportan soluciones, a veces desde sus acciones y otras desde sus cambios cotidianos más simples.

Las marchas de hoy, nos hacen saber que hay mucha gente fuera de nuestras fronteras, crítica de este sistema de gobierno y su principal líder, y en casos como los de Bolivia, Ecuador o Argentina, viven con mayor sensibilidad las similitudes de sus dirigentes con el Pop Star. No más al despotismo, no más abusos de poder, no más impunidad, no más violencia promovida desde el poder, no más autoritarismo, no más odio como lógica de gobierno. No más.

Y tú, trata de no quedarte en casa, no más mensajes de texto a celulares para saber cómo va la cosa, por dónde andas o si es verdad que los atacaron. Ven mañana, camina, narra, inspira, colabora, fotografía, acompaña, haz posible el cambio que deseas. Ven.

¿El que vendrá?

26 agosto 2009


Coralia se sienta con su franela absolutamente mojada y me confiesa que es una combinación de lluvia y sudores, pues con este clima no hay forma de escapar de alguno de los dos. Es cierto, la ciudad confirma los sondeos de un país tropical y así vamos: entre un sol intrépido y una lluvia pertinaz, aunque suave.

Si Coralia saca un cigarrillo antes que llegue el café es porque va a hablar de algo importante. Me pregunta si recuerdo a Ernesto y muevo la cabeza de arriba a abajo. Le advierto que ese espacio es “libre de humo”, y después de mentarle la madre al dueño del local y a todos los ecologistas, le pide al muchacho que nos trae el pedido que por favor vierta lo de las tazas en vasitos plásticos porque tenemos que irnos. Se revisa las manos, las extiende y así verifica que el esmalte ya ha ido separándose de los bordes y es necesario volver a pintarse las uñas. Me mira y la miro. Llega el muchacho, sonreímos, le agradecemos y empezamos a caminar.

El café está caliente, por lo que tuve que sostener ambos vasos mientras ella buscaba el yesquero, que por rabiosa tiró en la cartera, esa que por su tamaño parece un puff. Le cuesta conseguirlo y me da mucha risa verle caminar con ese pitillo en la boca. Sin él, pareciera que le faltara la línea del guión con el que quiere arrancar. Me adelanto, me siento en un banquito de esos que la nocturnidad sirve para las parejas enamoradas porque no hay tantos niños con objetos rodantes, ni mamás llamándoles cada 5 minutos, y le pregunto:
- ¿Ernesto, el que fue pero no pudo seguir siendo?
- Sí.
- ¿Regresó de Maturín?
- No.
- ¿Te contactó por el Facebook?
- Hace rato que nos comunicamos por ahí.
- ¿Y entonces?
- Tiene novia.

Ajá. Listo. Ya te conozco róbalo por el camino que vas. Los zapaticos blancos y las medias colorás se llaman: tiene novia y me va a olvidar. Tiene novia y ya no hay chance. Coralia, como cualquier otra mujer, sabe que es normal. Que este buen hombre no iba a ser un asceta en la ciudad, suspirando por el amor que no fue. Sabe además que ella misma tampoco ha estado encerrada en casa, impidiéndose conocer a otra gente, huyendo de salidas y risas; de hecho es, de las brujas, la más sociable y simpática.

Voy a ahorrarles el resto de la charla, en la que especuló de todas las maneras posibles sobre el origen de esta novia, a qué se dedica, cómo debía ser, si se parecía o no a ella, pues toda su reflexión contrariaba cualquier mérito de la desconocida. Tres cigarros más tarde, una pelota fucsia rebotó en su cabeza y nos reímos a carcajadas. Aproveché el percance para despedirme y agarrar el metro antes de que saliera el primer tumulto de trabajadores de regreso a casa.

En el asiento me tocó una mujer de unos cuarenta años, con cara de conversadora, sin libro ni teléfono en la mano, por lo que supe que podía hablarle de mi tesis: independientemente de las circunstancias en las que se haya acabado una relación, un ex gana valor cuando consigue continuar su vida afectiva.

Se rió mucho, me dijo que a su ex marido lo detestaba por los cuatro costados. Ella vive en Guatire, por lo tuve que bajarme en la estación de La California para seguir conversando. A lo mejor porque le di muchas vueltas al asunto, a lo mejor porque nos caímos bien y ya está, Griseydi (sí, ese es su nombre y no me lo inventé), admitió que la primera navidad tras su separación, Jairo -su ex- se apareció con una novia en casa y a ella se le quitaron las ganas de comerse su hallaca, pues la novia fue la encargada de darle los regalos a sus hijos entre besitos y abrazos, con el pecho al aire, con sus veintipocos años y el pelo recién desrizado. Mucho perfume barato, pero es verdad que “la carajita tenía las nalgas en su lugar”. Y Griseydi la miraba y no podía dejar de compararse. Sus hijos pasaron el resto de la cena hablando de lo rico que olía y preguntándole cuánto faltaba para que llegara el Niño Jesús. Del tiro los mandó a dormir, y les dijo que seguro a la mañana siguiente estaría ahí en el nacimiento. Cuando cesaron las protestas tras la puerta cerrada, lloró, se paró frente al espejo, se quitó el maquillaje, y le pidió a Dios que le enviara “un hombre pa’ mostrárselo al estúpido ese”.

Se montó en el bus y quedamos a ver si nos reunimos otro día para seguir hablando. Desde la ventana me dijo: “Pero mira Kaki, esa no le duró casi nada, creo que más tardé yo llorando que ella dejándolo: hombre sin real no tiene mujer”, afirmación que cerró entre carcajadas. Yo también me reí y le pregunté: ¿lo quieres para ti o para mostrárselo a Jairo? “Si aparece, va a servir pa’ las dos cosas”.

Voilá. Me enamoro y te lo restriego, y si necesito restregártelo es porque me sigues importando; porque el amor tarda tiempo en cesar, en dejar de concernirnos.

Siempre he admirado los guiones norteamericanos en los que un grupo de amigos se enamoran y desenamoran entre ellos mismos y no pasa nada; y creo que la explicación de mi admiración es un pragmatismo que rinde frutos hasta en el amor de parejas. De este lado del mundo, ese es un rubro de radical posesión, uno que visto desde cualquier telenovela –y si es criolla, ¡agárrate!- te enseña los riesgos, las imposibilidades, las complicaciones y transes de “amores para toda la vida”, antes que sus ventajas, que no sexuales por ejemplo, que de tan obvias tienen que ser incorporadas como prolegómeno a la ceguera, el presidio o el hospedaje en terapia intensiva de la protagonista.

Yo creo que irrefutablemente nos criamos con “la duda” encima, con el riesgo silente de que así Cuasimodo sea el amor de tu vida, segurito hay una “bicha” en la esquina queriendo “quitártelo”; como si fuese un carro, una lámpara o la mesa de algún local. Y creo que esa noción termina –no sé por qué razón más allá del morbo- sumándole créditos al interés que levanta la nueva pareja de ese que has dejado, aún queriéndole o detestándole; del que te ha dejado, a pesar del dolor que esa admisión, sola, supone para cualquiera. ¿Cómo es que decía mi abuela? ¡Ah, sí!: “no hace falta el que se fue sino el que vendrá”. Y siempre se abre la pregunta, mientras llega el que vendrá ¿qué hace Coralia con lo que siente por el que se fue? Aquí estoy yo tecleándole, ¿sugerencias?


El gobierno venezolano, a través de la Fiscalía General ha hecho público el proyecto de Ley Especial contra delitos mediáticos, que lesiona gravemente las libertades de expresión, prensa e información de los venezolanos. ¡Hay que elevar la voz de protesta! ¡NO a la ley contra delitos mediáticos!

En eso estamos

16 julio 2009

Una lluvia menuda pero persistente cubre mi vista de la ciudad mientras tecleo luego de muchos días de intenso trabajo. Ese trabajo que de algún modo posterga la creatividad y amaina cualquier musa bajo el principio de no olvidar “nada importante”. Han sido días de aprendizaje y reflexión, donde la resulta más importante se alberga en los participantes del proyecto gentedeapie.

Con todos los giros que el infaltable Murphy –y su ley- pudo brindarnos en los primeros días de trabajo, tres profesores y 59 participantes entremezclaron nociones y prácticas, dudas y aclaraciones para iniciar con pasos nobles la procura de que cada vez más, gente de este país nuestro se empodere de lo digital como medio, y de sus propias narraciones como recursos para que nuestro mestizo acontecer y verbo, vayan abriéndose paso.

Más de un centenar de solicitudes quedaron pendientes, gente que quiere sumarse, aprender, practicar, pertenecer a una red de creativos que tiene mucho que decir. Y esto ocurre en la coyuntura del zarpazo más hondo que hemos recibido en materia de libertad de medios y prensa. 240 medios serán cerrados, sus concesiones retiradas en una avanzada ideológica que el sempiterno multiministro ejecutará.

Ese que ha ocupado cualquier cargo dentro de la administración pública, inclusive uno por votación popular que le ayudó a enriquecerse obscenamente y que le hace intocable, aunque en su contra existan las más contundentes pruebas de corrupción y enriquecimiento ilícito. Nadie, bajo el designio de este Estado-gobierno, hará nada en su contra; incluso hay algunos que asumen que es, por vía de control de cuadros, mucho más poderoso que el propio Pop Star.

Pues bien, el multiministro acató la orden presidencial de acabar con cualquier medio que se le oponga, que emita críticas a su excelsa obra. Y aquí estamos, asistiendo bajo una burda excusa institucional, a una herida contundente a nuestra libertad de expresión. Atrás queda entonces la movilización a favor de RCTV, la recolección de fondos por la multa a Globovisión, y es que al no tener una lista de los medios que serán cerrados, muchos ignoran qué se puede hacer, en dónde y finalmente por quién.

Escribía en mi cuenta Twitter que a estas alturas estoy convencida que los poderes públicos tienen un concurso llamado “El vocero más cínico”. Sin duda, todas y todos realizan esfuerzos insondables por ganar este título, es probable que reciban algún rédito político, alguna felicitación especial y directa por parte de su jefe máximo. Después de 62 muertes violentas este fin de semana -sólo en Caracas- la Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, se atrevió a declarar que los índices de violencia e inseguridad son un problema latinoamericano, una característica compartida; y que la inseguridad está íntimamente vinculada a la sensación que de ella tenemos.

Supongamos que no su materia, que más bien le atañe al ministro El Aisami. Pero aquí tenemos otro brete. Este señor -presumo que tras intensas discusiones con asesores comunicacionales- se ha dedicado a brindar ruedas de prensa que le asocien sólo a logros: detenciones, incautaciones, requisas exitosas y nada más. Tan rotunda es esta decisión, que apareció declarando que Venezuela es el segundo país en confiscar cocaína, pero no aportó ni un solo dato a los familiares de los asesinados el fin de semana. Nada. Nuestros muertos no son importantes. El segundo en recoger cocaína pero el primero en asesinatos.

Esta misma semana, decenas de voceros gubernamentales, se rasgaron las vestiduras por la detención y deportación de periodistas venezolanos que cubrían los acontecimientos de Honduras. Pero ninguno a dicho media palabra sobre el reacomodo del espectro radioeléctrico venezolano. Nada.

La legislación propuesta, limitará las transmisiones nacionales de los circuitos radiales, a tan sólo media hora al día. Empero, el Pop Star ha logrado imponer récords cercanos al eterno Castro, cinco, seis, siete horas de transmisión, en lo que lo único posible de consumir es su discurso y el aplauso sostenido del público que paga sus placeres y privilegios con aplausos incalculables al “líder”.

Una Fiscalía que ha demostrado sin remilgos su incapacidad operativa, su ineficiencia y ineficacia, su ya normótico y acostumbrado retardo procesal, quiere innovar con el rubro: delitos mediáticos. Vaya, ahora resulta que las sociedades delinquen. Es probable que así logremos explicar el aumento desmedido de la violencia como lógica y de la ausencia de políticas públicas que estimulen la paz, el valor de la vida, los derechos humanos primarios que ellos están obligados a brindar y garantizar.

La lluvia continua, y esa analogía simple entre sus gotas bañándolo todo, sin distingo, como el talante cicatero de nuestras “autoridades”, promoviendo cada vez más odio, cercenando libertades, imponiendo una ideología que no termina de cuadrar porque la corrupción les resta congruencia, porque es estúpido escuchar a un ministro que gana un salario de 56 millones, hablar contra los ricos y los poderosos. Que es penoso que este salvaje hable del odio que siente por cualquiera que no milite en la causa socialista, y nadie salga a replicarle semejante atrocidad. Nadie. Nada. Otro apartheid, a ver si supera al miserable Tascón y su lista.

Sigue la lluvia y sigue la gente caminando a pesar de ella, veo a un motorizado forrado de amarillo, una señora con el cabello impregnado de laca y su bolsa de automercado cuidándole la estampa; veo a unos niñitos saltando sobre charcos mientras se ríen y me veo a mí, tecleando, escribiendo, creyendo. Eso somos, gente de a pie.

Los días mejores que anhelamos, tenemos que ser capaces de construirlos y en eso estamos.

Manual mínimo de obligaciones verbales revolucionarias

Si usted va a convertirse en un funcionario público de la República Bolivariana de Venezuela, pero uno de alto rango, un 99, de esos de libre nombramiento y remoción, usted necesita estudiar, memorizar, ensayar y declarar estas frases. Si no, corre altísimos riesgos, desde simplemente perder su curul, hasta ser descalificado con palabras que encontrará en el numeral ocho (8). Así que, copie, pegue y ensaye:

  1. Ante cualquier persona o personalidad que exhiba en sus opiniones, una perspectiva que contraríe la oficial: “Es un agente de la CIA”. Ya existe suficiente desinformación en el imaginario público para completar lo que eso significa.
  2. Si llegasen a repetirse declaraciones de diversos actores públicos amonestando decisiones de gobierno: “Ese grupo forma parte de un plan de desestabilización”. Aprenda desde ahora que la crítica desestabiliza, y nada más.
  3. Habida cuenta de la diversidad de problemas profundos en el país, y ante la inminencia de una crítica generalizada que incluya también opiniones populares: “Estamos construyendo la revolución. La revolución necesita más tiempo. Este es un proceso que apenas se está formando. Antes duraron 40 años, nosotros apenas vamos por diez”.
  4. En el marco de un proceso electoral, cuyas mediciones preliminares no sean favorables a la moción del partido de gobierno, y muy especialmente al candidato en cuestión, recuerde por favor decir: “Se está gestando un magnicidio”. No se preocupe, en ninguna de las oportunidades que se ha utilizado esta afirmación, han sido necesarias pruebas, y de haberlas acumulado y presentado ante la instancia pertinente, hasta ahora esos casos no han sido ni comprobados, ni presentadas sus conclusiones a la opinión pública.
  5. Cada vez que aparezcan rumores que supongan la influencia que sobre las decisiones de gobierno pudieran tener nuestras FFAA, usted debe decir: “El Presidente es impresionable”.
  6. Si llegase a ser invitado de honor a una alocución presidencial, sobre todo si la misma será transmitida en cadena nacional, recuerde que deberá vestirse de impecable rojo y aplaudir con vehemencia (y alta frecuencia), pero relájese, en ellas por lo general le tocará repetir los vítores que elija el máximo líder, y de ser usted interrogado unipersonalmente más le vale que tenga números significativos y aprenda a decir con humildad: “Sí, señor Presidente”, “Como diga usted, mi comandante”, “A sus órdenes, señor Presidente”. Sus manos, deberán estar sujetas detrás de su espalda.
  7. Independientemente de su congruencia, pues esta es una variable innecesaria, introduzca varias veces en sus discursos positivos las palabras: revolución, bolivariana, socialismo, patria, pueblo, venceremos, entre otras. En la medida que adquiera experiencia el resto de la jerga mínima le llegará prácticamente por intuición.
  8. En el caso de sus alocuciones peyorativas, aquellas en las que deba referirse a sus contrarios, perdón, a sus enemigos, o sea, a la oposición, no olvide bajo ninguna circunstancia la mención de todas estas palabras: escuálidos, odio, apátridas, oligarcas, rencor, pitiyankis, enemigos (de la patria), terroristas, no volverán, imperialistas, capitalistas (fájese para explicar la condena que supone el dinero para cualquier virtud cívica y humana). Recuerde que “animalizar al otro” ha sido desde hace mucho tiempo una gran herramienta en el mundo militar, por lo que es importante que tenga algunas palabras aprendidas, del tipo: cachorros (del Imperio), burros, borricos, etc.
  9. Cuando haya cometido algún error, que por cosas del destino haya sido reseñado en algún medio de comunicación social, es imprescindible el uso de: “Los medios privados de comunicación social sólo responden a los intereses de sus jefes que por estar lejos del pueblo, buscan perjudicar la revolución y sus progresos”. Échele la culpa al “medio”, ni por error se la endilgue a usted, así sea un corrupto de primera línea.
  10. De utilidad oceánica, universal, histriónicamente ensayada, con ritmo y sabrosura: “Chávez los tiene locos”. Le juro que da para todo.
  11. Y, si por error llegase a usted a ser cuestionado en su fervor revolucionario, no omita la frase que anunciara allá en Pdvsa, un cambio radical en el orgullo por el color del partido de gobierno y del Estado íntegro, a ver, repita allí: “Yo sí soy rojo rojito”.
  12. Finalmente, su mantra, su eslogan, su lema, la frase primera con la que sellará, más allá del Himno Nacional y su parada firme, cualquier presentación socio política; el amén de su causa: “Patria, socialismo o muerte”. ¡Epa! Ni se le ocurra cambiar su postura frente al público y el micrófono hasta que escuche con vigor la respuesta: “¡Venceremos!”.
Le doy mi palabra de honor, que con estas doce sugerencias puede comenzar usted a declarar en radios comunitarias, en el canal de todos los venezolanos, en el de la Asamblea, Ávila, Vive o el que sea. Eso sí, ensaye frente a un espejo, la convicción marca una diferencia sustancial en la emotividad del vocero.
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Si mis humildes lectores tienen a bien alimentar este brevísimo resumen, los comentarios están abiertos para sus contribuciones, sugerencias, críticas, modificaciones y demás indicaciones.

Internet ¿violencia prioritaria?

15 mayo 2009

Esta semana fue emocionalmente agotadora en el programa de radio. Decidimos tratar de profundizar, con la experiencia de diversos especialistas, de qué hablamos cuando decimos que nuestro país es hoy descomunalmente violento, que la intimidación que nos produce el progreso de este flagelo no es exclusiva, ni aislada. Una de las lecciones aprendidas es que tomará al menos una generación (30 años), revertir significativamente los efectos que el sistema de violencia ha instalado en nuestro imaginario colectivo. Un ejemplo que todos hemos vivido es esa frase al saber que alguien fue asaltado: ¡gracias a Dios no le pasó nada!

En este orden, ser asaltado, robado, atracado, agredido: es nada. Lo importante es que permaneces con vida, y por ello se agradece al delincuente que ejecuta el delito que no te mate. Preservar la vida en un país donde nada la garantiza -sólo la suerte, el ánimo del agraviador o la baja influencia de estupefacientes al momento del robo- es un logro.

¿Qué tiene que ver esto con Internet? Pues, que una causa repetida por parte de nuestra audiencia, es que los muchachos se la pasan horas frente a la computadora, practicando juegos violentos en el cibercafé. Que la Internet sólo trae pornografía y cosas perjudiciales. La pregunta fundamental: ¿dónde están las madres y los padres de los muchachos que “se la pasan en el ciber” ensayando violencia? Porque son ellos y nadie más, los responsables sobre el uso que sus hijos le dan a una herramienta de tan infinitas posibilidades como la Internet.

Hoy aproveché la ocasión para enfatizar que lamentablemente el Presidente de la República emitió un decreto ley (Decreto 6.649) contra algunos gastos suntuarios del Estado, y por las razones que sea, el primer rubro de restricción es la Internet. No pasaron diez minutos de mi intervención cuando recibimos un mensaje de texto con este contenido: “Decir eso de la Internet y el Presidente es falso, es pura manipulación”; y a pesar que mi compañero hizo el amague de continuar la lectura de otros mensajes, volví a explicar de qué se trata el decreto ley y qué había dicho.

Me cayó una locha: tenemos tanta disparidad entre las leyes escritas y las que ejecutamos, sufrimos una debilidad institucional tan honda, que es difícil tomar en serio estas decisiones -leyes- si no son “impuestas”: como la presencia de un fiscal de tránsito que te “obliga” a respetar la luz del semáforo, o esas colas en un local cuyo formato y orden queda establecido por tubos con cintas. Vale decir, que nos resulta poco preocupante que ese decreto haya aparecido en Gaceta Oficial, pues el ejecútese sólo ocurrirá cuando le de la gana al Presidente.

Hacer la denuncia sobre la importancia de la Internet y la necesidad de verle excluida de la categoría de gasto suntuario, es manipular la opinión pública. La campaña sobre lo prioritario de la Internet es una “maniobra”, pues, toda crítica al gobierno-Estado es un acto de desestabilización. Estamos en un proyecto de poder, en el que la lógica no importa, pues estás destruyendo un sistema de gobierno para imponer otro, pasando de un Estado paralelo –vía Misiones- a la creación de una estructura en la que por ejemplo, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) no responderá al Ministerio de Ciencia y Tecnología o al de Comunicación e Información, si no a Obras Públicas, lo que coloca sus acciones y políticas, al criterio del corrupto que mayor financiamiento ha otorgado al principal partido de gobierno, y por ello, independientemente de las pruebas que se presenten sobre sus agravios, jamás será juzgado si la decisión sigue dependiendo de esta Asamblea Nacional unicolor.

Mi compañero se molestó por mi doble intervención con el tema de la Internet, sugirió solapadamente que nos desviaba del tema que estábamos tratando. Pero no. Hay una probada correspondencia entre el incremento del acceso a nuevas tecnologías y la disminución de la violencia. Una pequeña arista para explicarlo: una sala de computación se convierte en un espacio seguro para que una niña, niño o adolescente, invierta su tiempo de recreación.

Nada como la tecnología para acercarnos al progreso, para difundir y gestar conocimiento, para enseñar a nuestros niños el valor de lo local con proyección global. De hecho, ustedes y yo no estaríamos compartiendo estas líneas sin la Internet como recurso, en lo absoluto superfluo, jamás suntuario: la Internet es prioritaria.


¿Quieres unirte a la campaña? ¡Visita esta dirección!: http://www.red.ula.ve/internetprioritaria/

Decir adiós, limpiar el closet

06 mayo 2009


Había dos cosas que detestaba enormemente cuando era pequeña, una, la más obvia, que me castigaran si me portaba “mal”, básicamente porque en ese saco entraban eventos muy diversos, desde responder como una “altanera” –defecto que aún no sé si he corregido- hasta una boleta donde nuevamente se demostrara mi profunda incomprensión en matemáticas y mi práctica permanente de conversar hasta con las palomas que vigilaban las barandas del colegio. La otra, era el día de la evaluación, limpieza y arreglo del closet.

Qué cosa tan insoportable. Nunca he sido de sueño ligero ni tendencias madrugadoras, y ahí empezaba mi disparidad, porque si algo adora mi mamá es empezar las cosas temprano. Entonces, dormida y malhumorada, veía como mi nana y ella iban sacando todas mis cosas del closet, separándolas concienzudamente de las de mi hermana, y comenzaba aquel intercambio de información según el cual, ella y yo estábamos usando esta braga y aquella no, si el vestido amarillo me quedaba bien o mal, o si esos zapatos lucían más gastados de lo aceptable. Yo sorteaba entre sus ojos, tratando de intervenir, pero a fuerza de cariñitos en la cabeza, trataban de sacarme de la ecuación y muchas veces vi como se colocaban en bolsas muy bien arregladas, mi ropa favorita, mis zapatos preferidos, las colitas que juraba me quedaban mejor y lo peor: algún juguete amado.

La fajada de Noris Teresa –mi madre- volvía a plancharlo todo antes de decidir su destino, y si eran vestidos, los separaba en papel de seda, detalle que por supuesto aumentaba su belleza ante mis ojos, y me hacía inaudito su desincorporación de mi “ajuar”. Así se fueron: un vestido azul marino de flores blancas chiquiticas que usé en decenas de ocasiones y adoraba porque la tela del fondo me hacía cosquillas al rozarme la piel cuando jugaba. Así perdí un perro chillón de ojos y orejas tristes, factura Fisher Price, que aún no olvido y de paso nunca más produjeron. Unas botas de gamuza verde perico, unos lazos rojo escarlata, y más. No todo era malo, muchas veces heredé cosas de Nahir, y me resultaba buenísimo ir midiendo mi crecimiento por ahí, cuando ya alcanzaba a mi hermana –antes de rebasarla-.

Pasó un tiempo, un tiempazo para entender la bendita frase con la que mi mamá sellaba cualquier protesta: “si no sacas hoy, ¿dónde piensas meter mañana?”.

Cuando vi Walle, me sentí totalmente identificada con el personaje. Un montón de cachivaches y perolitos que nadie evalúa como útiles hasta que te toca usarlos y entonces ¡ja!, todos comprenden por qué los tenías. Digo esto porque más de una vez traté de hacer trampa, colaba mis manos pequeñas en alguna bolsa para rescatar una franela o un par de ganchos, y como sabía que podían regañarme, terminaba acumulándolos en una caja por aquí o por allá, y llegué a mi adolescencia y entonces decidí realizar mi propio baldeo. Cada vez más libros, y libros y libros que no tenía donde meter, y cualquier espacio era bueno para albergar esas joyas que me develaban cosas maravillosas que alguien tuvo a bien escribir y otro publicar. Y cada vez que demandaba una biblioteca más grande, me salían con la bendita frase: si no sacas hoy, ¿dónde piensas meter mañana? Y yo por dentro: ¿quién carajo les dijo a estos seres que yo voy a deshacerme de un libro como de un par de zapatos? Que extrañaría igual a Julio Verne que a mi saquito de metras ¡no, qué va!

Pero todo llega, y en efecto, la colección de Agatha Cristhie comenzó a parecerme una idiotez frente a otras historias que leía y admiraba. Y mis autores cambiaron y me vi arreglando cajas en cuyas tapas colocaba unas hojas de colores muy lindos, y escribía con el mayor cuidado del mundo, los títulos y autores de cada libro que donaría. Los soplaba, le pasaba paños secos por los bordes y tapas, los abría como oráculos blancos, buscando que el azar me regalara una página cuyas letras pudiera retener en la cabeza, para así jamás olvidar que lo había leído. No siempre funcionaba, pero más de una vez he visto la misma edición en manos de otras personas y sonrío sola imaginando que es la mía y tramando las rutas que pudieran conectarnos.

Eso me regaló mayor disciplina y criterio para comprender que hay obras que “debes” tener contigo y otras que aún siendo grato leerlas, puedes dejar correr en otras manos, independientemente de lo que pagaste por ellas, antes de tener un libro muerto en una estantería, es mejor circularlo.

Y entonces el amor. Justo ayer vi esta corta entrevista con Emma Thompson y me conmovió: http://www.elpais.com/multigalerias/elpgal/nunca-es-tarde-para-enamorarse-emma-thompson-dustin-hoffman/20090505elpepucul_1/Zes

Estoy segura que al verla sabrán por qué. Déjenme arrimarme a sus minutos, 5, 6 y 7. A esa diferenciación entre la valentía –y el poco riesgo- de nuestras decisiones para mandar al cipote a alguien cuando tenemos 15 o 20 años, y cómo la cosa se nos complica y pesa tanto en la medida que ganamos no sólo edad, si no, con suerte, madurez.

Entonces es más doloroso desde toda perspectiva. La ventaja la tiene quien toma la decisión, el o la que dice adiós, y además si alguien hace acopio de las virtudes del que está dejando mientras lo hace, es lo mismo que cubrir con papel de seda una prenda que te gusta. Las mujeres nos hacemos solidarias en estas circunstancias, tendemos a ser empáticas ante al dolor de otra –una extensa preparación para el drama nos precede- y es sencillo sentir el dolor que supone que alguien te diga: “no funciona”, “lo dejamos hasta aquí”, “terminemos”.

Cuando desembarqué de mi relación anterior, aún conciente de sus virtudes, necesité hacer foco en otras aristas, porque es paradójico y hasta falaz decirle alguien que es un ser humano maravilloso pero amén de eso, no quieres estar con él. El desamor –para quien lo plantea- necesita arraigo en la esperanza futura, en la promesa que aún no llega, en lo que sucederá. El desamor para el que es dejado, necesita rabia, rencor, tirria. El desamor es el closet vacío que de alguna manera irás llenando y por eso terminar con halagos es peor que amoblarle tres veces un apartamento al que se deja, porque el absurdo te mata, porque el dolor te asfixia. No es de gratis que tantos escritores de telenovela hayan optado por la escena en la que el protagonista le hace una marramucia ficticia a la muchacha, no más pa’ que ella se crea que es un perro sarnoso y se quede odiándolo. Así es más fácil.

No te quiero más conmigo, y, te quiero, no pueden ir en el mismo guión. Mezclar ambas cosas suma categorías muy distintas. Bastante dinero ha ganado la obra “No eres tú, soy yo”, pero antes se decía: “ahora te quiero como una amiga”. Y después que aquel que es dejado llore a mares, se haga mil preguntas, le pinte cachitos a tus fotos, le cuente su historia común a todos sus amigos, te deteste, se emborrache, te piense, te llame y cuelgue, te olvide, te llame y hable, te vuelva a pensar, etc., se abren unos escaños inimaginables para ex amores, en los que los productores/guionistas de cualquier teleserie gringa se quedan cortos. Las opciones son infinitas.

Como las páginas de un libro que deseas no olvidar que leíste pero igual olvidas; como uno que apenas hojeaste y lo tienes clavado en el hipotálamo, o como una sentencia que te ayuda a reinterpretar muchas cosas… luego pues, no es fácil limpiar el closet, tanto menos decir adiós, pero si no sacas hoy, ¿dónde piensas meter mañana?

Inspirado en el adiós de un gran amigo a un gran amor.

4:40 Proselitismo aunque tiemble

04 mayo 2009

Obviamente ando medio turuleca: se me cortó el sueño. Mi mamá está con movilidad reducida, por lo que la primera reacción fue verla. Mi papá roncaba hondamente, envuelto en su gruesa cobija, la mejor adarga frente a las consistentes brisas que arrojaba la lluvia iniciada en la noche y que a esa hora aún mostraba su capacidad y la lejanía del cese.

Twitter vuelve a demostrar su inmenso valor. Una comunidad que afortunadamente seleccionas y te selecciona a placer, narrando su experiencia, diciendo lo que le pasó sin poder exceder sus 140 caracteres, el mejor incentivo para la gestación de buenas síntesis y sintaxis.

Primero le dije a LuisCarlos que se encargara del programa de radio porque el palo de agua por la casa seguía monumental, pero qué va, la manera cómo fue desatándose la agenda “informativa” en los “medios” me hizo reconsiderar la decisión, mientras buscaba la chaqueta con la que probablemente me empaparía menos.

El mototaxista amablemente me advirtió de lo complicada que estaría la ruta por lo que no usaríamos nada de velocidad (Dios existe). De seguido me explicó el método para montar las piernas sobre las suyas de modo de no ensuciarme la ropa. Le expliqué que yo jamás audicioné para el elenco del circo de los Hermanos Gasca, así que mis pies se quedarían allí donde estaban, y ya me encargaría yo de sacarle a los zapatos y jeans los pegostes que acumulara en nuestra ruta.

En el programa de radio me guindé, es insólito que una circunstancia como esta también sirva para la diatriba política. Ravell comunica lo del temblor sobre la base de la falta de información “oficial”. Perfecta plataforma para que todos los medios, periodistas, voceros y ministros (oficiales, claro está) le brindaran mayor importancia este señor que a la necesidad de información que requería la gente antes de salir de sus casas. La ministra Eckhout se fumó además de la tradicional limpia, unas costillitas y pote de arroz frito especial, antes de rendir declaraciones sobre el poder de la naturaleza y su necesidad de venganza por los daños que la humanidad le ha hecho avalados por el capitalismo, alejándonos de la sabiduría de nuestros ancestros indígenas.

El segundo conflicto político se desata entre Ledezma y el ministro de educación, pues el primero decretó suspensión de clases para revisar la infraestructura escolar y el segundo amenazó con botar a los docentes y personal administrativo que no asistiera a los planteles. La normalidad de la situación fue una imposición de los voceros oficiales, como si las réplicas fuesen una tontería y el miedo se controlase escuchando la voz de Jesee Chacón, que vete tú a saber qué cuernos tenía que declarar en esto. Por supuesto un montón de gente dejó a sus muchachos en la casa "porsia".

Funvisis dijo que no declararía hasta las 8.30 a.m., hora en la que tendrían su rueda de prensa oficial ¿y mientras tanto? La gente pegada a la televisión o a un radio. Hoy en la Gran Caracas ha habido racionamiento eléctrico pues anoche se cayeron siete torres eléctricas. Ya estaba decretado el inicio de la temporada de lluvias y se ha cumplido ¡por fin Cajigal!

Lo más grave es que si llegase a ocurrir un verdadero sismo, nuestras debilidades están más que probadas, tenemos fallas considerables en infraestructura que no necesitan de enfrentamientos de opositores o defensas revolucionarias, antes bien, ojala comencemos a prestarle atención a las recomendaciones que durante años han realizado la gente de Protección Civil (otrora Defensa) los bomberos y hasta la Cruz Roja con sus equipos de rescatistas. Pareciera que a 10 años de la tragedia de Vargas-Miranda, la lección sobre la prevención no está asimilada.

Cuando escucho a Jesee Chacón decir que "todo está controlado", me provoca mostrarle las fotos de Carmen de Urea. Nadie controla a la naturaleza, pero bien podrían estos personeros de gobierno-Estado, pararle un poco más a la frecuencia que están alcanzando los sismos en Venezuela, no con los medidores de Funvisis y la linaza que usa su presidente para declarar con unos rizos que compiten con los de Dudamel, sino con el entrenamiento que requieren todas nuestras comunidades. Cuando llegue "la grande" como decía mi abuela, no habrá canal de televisión, ni emisora radial, ni Blackberry que soporte el grito.

Datos:
Tu kit de primeros auxilios debe contener: radio, linterna, pilas (fuera de los aparatos para evitar que se sulfaten), gasa, curitas, algodón, adhesivo, agua, pito y caramelos. Puedes sumarle (si la capacidad del bolso lo permite) alguna prenda de vestir.

Protección Civil a nivel nacional atiende al número gratuito: 171 Otro número habilitado es el: 0800-Temblor (0800-8362567).

Algunas medidas preventivas: http://sismos.cricyt.edu.ar/?q=node/6

Dejo igual, un artículo de Carlos Genatios y Marianela Lafuente: http://sicsemanal.wordpress.com/2009/05/04/terremotos-y-pobreza-dos-calamidades-venezuela-sismo-temblores/ para darle otra mirada a estas situaciones.